Soy un amante de la tecnología y lo largo de mi vida, he utilizado muchos dispositivos, pero ninguno me ha hecho tanto disfrutar y aprender como la Raspberry Pi.

Raspberry Pi, una plaquita del tamaño de una tarjeta de crédito qué es un mini ordenador, es capaz de correr una distro Linux de una forma muy eficiente, haciendo realidad todos tus proyectos, por un bajo coste y muy bajo consumo.

Hace aproximadamente año y medio, decidí comprar mi primera Raspberry Pi, un poco dejándome llevar por esa corriente de todo usuario geek tiene que tener una Raspberry Pi, aunque que no los voy a engañar, mi Raspberry Pi quería que tuviera cinco funciones principales:

1) Crear mi propia VPN, para poder acceder remotamente a mi red local o poder utilizar  WiFis abiertas con total seguridad.

2) Crear una nube para respaldar mis notas y datos no dependiendo de grandes corporaciones. Todo ello aprovechando el bajo consumo de la Raspberry Pi.

3) Instalar un servidor de música y tener mi propio Spotify.

4) Tener un servicio o centralita de llamadas  VoIP.

5) Crear mi pequeño proyecto de domótica, que sería encender y apagar remotamente mi servidor HP.

La mayor parte de la gente que tiene una Raspberry Pi, la utiliza como Media Center, instalando aplicaciones como Kodi o emuladores de consolas como Retropie. Pero yo quería ir más allá, quería que mi Raspberry Pi compitiera directamente en servicios con mi servidor HP.  Y así ha sido. Manteniendo las distancias a lo que respecta a velocidad de transferencia de datos, ya que la Raspberry Pi comparte el puerto Ethernet con sus 4 Usb, podría decir sin complejos, que en todo este tiempo, he utilizado más la Raspberry Pi como servidor que mi propio servidor HP.170922-tux-2

Pero lo mejor de todo, es que no estaba siendo consciente,  yo que hasta el momento era un usuario de Linux a nivel escritorio gráfico y poco más, gracias al haber tomado la decisión voluntaria instalar raspbian Lite,  una distribución derivada de Debian  diseñada  exclusivamente para la Raspberry Pi  pero sin interfaz gráfica,  lo que obliga sí o sí a utilizar la terminal, estaba aprendiendo y disfrutando verdaderamente cómo funciona  y cómo está construido el interior de Linux.

Soy un crítico con aquellos blogs, de largos tutoriales, donde brindan por sabidas muchas de las cosas que los usuarios que se están iniciando desconocen y animan abandonar nuestro sistema operativo favorito.

Así que mi intención  será el no marearse con características técnicas y mi intención es explicaros de la forma más simple, todo aquello que conozco tanto de Linux como la Raspberry Pi.

Así que si estás dispuesto a aprender Linux y tienes algún proyecto que te ronda la cabeza,  esta pequeñita placa es una grandísima opción. Pero aún así si no estás del todo seguro, igualmente quieres aprender Linux, instalando Ubuntu en una máquina virtual como VirtualBox, podría ser un buen inicio para practicar igualmente aprender.

Soy un amante de la tecnología y lo largo de mi vida, he utilizado muchos dispositivos, pero ninguno me ha hecho tanto disfrutar y aprender como la Raspberry Pi.

Raspberry Pi, una plaquita del tamaño de una tarjeta de crédito qué es un mini ordenador, es capaz de correr una distro Linux de una forma muy eficiente, haciendo realidad todos tus proyectos, por un bajo coste y muy bajo consumo.

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