Final de la jornada laboral. Los llamados se detienen, el movimiento cesa y cada trabajador se va para su casa. Durante las siguientes catorce horas, nada pasará en ese negocio, en esa oficina, en esa pequeña empresa. Sin embargo, varios corazones siguen latiendo: son aparatos eléctricos que siguen en funcionamiento de manera no productiva, en lo que se conoce como “consumo vampiro” (Fuente Wabee)

Un mínimo control puede resultar en un ahorro significativo, sin contar el mayor cuidado del medio ambiente. Las computadoras, por ejemplo: es común que queden encendidas durante la noche, aunque nadie las toque ni las mire. Cada equipo sin apagar consume 80 vatios por hora. Una considerable fortuna cuando se lo multiplica por la cantidad de horas improductivas y por el número de computadoras. En el mismo sentido actúa la iluminación: 18 vatios por hora promedio por artefacto que, cuando nadie está mirando, alumbran la nada.

Los dispensers y las heladeras tienen la particularidad de permanecer encendidos de manera ininterrumpida. Datos de Wabee, creador de un dispositivo para administrar el consumo eléctrico, determinan que, en promedio, el dispenser se enciende cada 30 minutos durante 4,5 minutos y en ese período consume 57 vatios por hora. Mientras tanto, las heladeras suelen encenderse 17 minutos cada hora y se llevan un consumo de 31 vatios hora. Más relevante es el aire acondicionado: el consumo promedio por hora es de 260 vatios.

“Una de las causas por las cuales este consumo queda escondido en la factura es que no se mide en tiempo real ni se almacena la información sobre cómo consumen. En ese sentido, la falta de conciencia de los colaboradores y dueños de empresas suele ser muy grande y con un impacto claro en la factura del suministro eléctrico”, señala Claudio Figuerola, CEO de Wabee, la empresa argentina que desarrolló el primer monitor inteligente de consumo energético en tiempo real del país.

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Estimaciones realizadas para una oficina tipo, con 10 computadoras, una heladera, un dispenser y apliques de iluminación con lámparas LED.

Wabee estima que el consumo total de una pyme promedio en el mes puede alcanzar los 792 kilovatios, lo que representa más de 2.400 pesos, sin considerar los impuestos que recaen sobre el servicio y el consumo, con la tarifa comercial más baja que se aplica en el conurbano bonaerense. Bien administrado, el consumo puede reportar importantes ahorros hasta llegar al 41% del consumo registrado. Aquella vieja frase que decía: “el último que apague la luz” debería tomarse, hoy por hoy, de manera literal y extenderse no sólo a la iluminación.

“Si bien es cierto que entre un 30 y un 50% del importe final de la factura corresponde a cargos que no son del consumo, lo cierto es que varios de ellos son ítems porcentuales sobre el consumo, lo cual un ahorro en éste impacta sobre el volumen total de la factura”, señala Figuerola.

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