Hace algunos meses se realizó un estudio sobre el uso de los teléfonos móviles por parte de los usuarios argentinos. No es ninguna sorpresa que el principal uso está ligado a la conexión a internet, en la que se utiliza, de media, aproximadamente una hora y media al día (una cantidad mayor cuando los usuarios son más jóvenes).

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Y entre todo este uso ligado a la red, destaca el acceso a las redes sociales, donde Facebook y WhatssApp son las reinas de las apps. Curiosamente, estas dos aplicaciones tienen más adeptos entre las clases de nivel más bajo, mientras que Twitter se identifica con la clase media y Snapchat con una categoría más alta.

En términos absolutos, Facebook sigue siendo el rey; por detrás de él está Youtube y, en tercer lugar, el sistema de mensajería WhatsApp.
Después de la conexión a internet y de las redes sociales vendrían el uso del GPS y, por supuesto, el mail. Después ya vendrían los juegos, las fotos, o la visita a páginas web; y a mucha distancia, las redes profesionales, las compras o aquello relacionado con la educación.

Un valor al alza parece ser el de los videos, que los usuarios refieren como su preferido. En el ámbito multimedia, estarían seguidos por la música en streaming, que cada vez congrega más adeptos.

Tampoco podemos olvidar el uso destinado a informarse: en estos momentos, más del 80% de los usuarios de internet utiliza este método para estar al día; aunque también debemos decir que son muy pocos los que aceptan pagar por ello (apenas un 8% en el caso de los argentinos). El caso contrario ocurre con lo que tenga que ver con el citado streaming, donde sí parece haber mercado, ya que los usuarios no se muestran tan reticentes a pagar por ello.

Una modalidad en auge con los dispositivos móviles es la de participar en actividades de agilidad mental y habilidad, tales como puedan ser el póker, los puzzles, los juegos de estrategia o las pruebas gratuitas de Cociente Intelectual. A fin de cuentas, nuestra materia gris no deja de ser un músculo, que cuanto más utilizamos, más potente se vuelve. Es por este motivo que todos aquellos juegos y aplicaciones relacionadas con entrenar nuestra mente tienen cada vez más seguidores.

Parece que el hecho de utilizar el móvil para, simplemente, llamar, ya no es algo común. Un dato muy relevante es que casi el 90% de las personas que acceden a internet lo hacen a través de su teléfono móvil mediante los más de 34 millones de smartphones que existen en el país. De hecho, con los datos ofrecidos por la Cámara Argentina de Internet, se calcula que más de un 65% de la población mundial dispone de un dispositivo móvil; en el caso concreto de Argentina, se estima en torno a un 52%.

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Photo by Niau33, License: CC BY-SA 4.0

Aun así, los celulares no son la única tendencia a la hora de conectar a la red; cada vez existe más afluencia de personas que realizan la conexión y disfrutan de los contenidos a través de las smart TVs o de las consolas de juegos de última generación.

En este último caso, parece que ha pasado a la historia la conducta de ir a la tienda a comprar un juego para disfrutarlo en casa. En la actualidad, la descarga parece ser el método elegido por los “gamers”. Sin olvidar el hecho de que jugar en red con amigos y conocidos (y poder comunicarnos con ellos durante las partidas) es un aliciente emocionante y nada desdeñable.

Microsoft, con lo que no estamos hablando de cualquiera, ya supo ver las posibilidades de este sistema para jugadores. Xbox fue pionera y su decidida apuesta no ha menguado en los últimos años: parece que las promociones no decaen. Todo parece indicar que la realidad le está dando la razón.

Pero volvamos a los celulares. Su aparición y generalización fue una gran revolución, y el hecho de dotarlos de acceso a la red, representó la siguiente. Pero es en los últimos tiempos donde podemos ver, ya con los datos de los estudios realizados, que empieza a darse una auténtica democratización del acceso a la información; y en ello tienen un papel indispensable los dispositivos móviles, que no sólo aportan estas posibilidades, sino que también implican grandes cambios en la conducta comunicativa de los usuarios y en su forma de consumir. Habrá que seguir atentos a las siguientes evoluciones.