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Justicia de brazo largo: el ejemplo de Huawei de los riesgos de hacer negocios internacionales

Con el aumento de las sanciones financieras impuestas por el gobierno estadounidense a las empresas chinas estos últimos años, la práctica de la justicia de brazo largo tiene cada vez más importancia para las empresas internacionales (Fuente Dr Victor Meijers, lecturer at Leiden University and Civil-Law Notary in The Hague, and Jinghan Cheng, Chinese Lawyer in The Hague).

Normalmente la extraterritorialidad se define como el derecho de los ciudadanos extranjeros a ser juzgados por las leyes de su país de origen, no por las leyes del país en el que viven. Por esta razón, las fuerzas del orden persiguen a los delincuentes internacionales por todo el mundo. Bajo el imperio de la ley, en un mundo ideal, tales actividades internacionales se basarían en tratados internacionales con una clara definición de «jurisdicción internacional», para además evitar conflictos entre estados nación a la hora de definir qué es «delictivo». Es decir, también debería haber un «imperio de la ley» internacional que promueva la equidad de justicia en los conflictos internacionales entre estados nación, en lugar de abusar de ella como una forma de que las naciones más dominantes económica y políticamente se inmiscuyan en la soberanía de los países menos desarrollados.

Sin embargo, según la visión estadounidense, la justicia de brazo largo es la capacidad de los tribunales locales de ejercer jurisdicción sobre acusados extranjeros, ya sea sobre una base legal o a través de un órgano jurisdiccional. Esta potestad permite que un tribunal escuche un caso y emita un fallo vinculante contra un acusado que resida fuera de la jurisdicción en cuestión y se define como la capacidad de un país de hacer cumplir sus leyes y reglas sobre entidades de otro país a través de sus propios tribunales.

En los Estados Unidos, dicha jurisdicción sobre empresas no estadounidenses puede ejercerse por medios tales como revisiones de seguridad nacional de las inversiones extranjeras, leyes contra el blanqueo de capitales y la corrupción y regulaciones en materia de títulos de valores. Con los Estados Unidos jugando todavía un papel destacado en los negocios financieros mundiales, así como en las crisis financieras, la ola de litigios relacionados con las finanzas y el comercio en casos surgidos fuera del país ha atrapado a gran cantidad de instituciones e individuos con base en los EE. UU. o que simplemente tienen vínculos con el país y que sin notificación previa se ven implicados como demandantes, acusados, objetos de investigación o testigos imparciales en una variedad de procedimientos extranjeros. El papel privilegiado de los Estados Unidos en la economía mundial en ocasiones los lleva a asumir la responsabilidad de convertirse en el policía, juez y jurado del mundo, sin posibilidad de apelación.

Y los Estados Unidos no han dudado en aplicar su dominio. Como gran corporación de alcance global, Huawei ha sido recientemente objeto de críticas debido a que algunos países albergan sospechas de posibles amenazas a la seguridad. Existe la preocupación de que con la expansión de la infraestructura de Huawei y la proliferación de los productos de la empresa en todo el mundo, este hardware pueda ser utilizado para vigilancia y espionaje. En respuesta a dichas sospechas y acusaciones, Huawei ha publicado sus informes anuales auditados por KPMG para demostrar que es una empresa privada, propiedad al 100% de sus empleados. Huawei enfatiza que el gobierno chino no es propietario de ni una sola acción de la empresa. Además, Huawei afirma que cualquier subsidio gubernamental, préstamo bancario e incentivo fiscal que pueda recibir no es diferente de los que reciben sus principales competidores. A pesar de estas declaraciones de Huawei, las sospechas aumentaron bajo la influencia de la justicia de brazo largo aplicada por el gobierno de los Estados Unidos.

El 1 de diciembre de 2018, la Sra. Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, fue arrestada en Canadá a petición de un tribunal de Nueva York y actualmente enfrenta cargos relacionados con las supuestas violaciones por parte de Huawei de las sanciones impuestas por los Estados Unidos contra Irán. La defensa ha presentado pruebas para demostrar que Meng Wanzhou no ocultó hechos a HSBC, prestamista involucrado en los negocios de Huawei con Irán. El abogado de Meng afirmó que Meng había proporcionado a los ejecutivos de HSBC todos los datos pertinentes acerca de las actividades de Huawei en Irán. Este también destacó el hecho de que Meng había informado a HSBC de la necesidad de evaluar su riesgo de hacer negocios con Huawei. Meng afirmó durante una investigación del departamento de justicia de los Estados Unidos que había sido víctima de un «fraude», acusando a HSBC de mentir sobre Huawei y sobre su conocimiento de las actividades de Huawei en Irán. Dicha acusación incluso llegó a ser insinuada por el People’s Daily en China, aunque luego fue explicada por HSBC en su declaración aclaratoria. La investigación final acerca de los hechos detrás de estas acusaciones y explicaciones aún no ha concluido. Lo que ha quedado claro es que HSBC no sufrió pérdidas financieras porque los Estados Unidos no castigaron a HSBC; en vez de eso, optaron por eludir a HSBC e iniciar acciones judiciales contra Huawei y Meng Wanzhou a pesar de que esta aparentemente no tenía relaciones directas con los Estados Unidos.

Esto fue posible gracias a la justicia de brazo largo de los Estados Unidos, que permite la aplicación de las leyes estadounidenses a ciudadanos extranjeros. La detención de Meng mediante el uso de dicha justicia de brazo largo ha provocado una amplia controversia y se ajusta a polémicas cuestiones geopolíticas con un enfoque concreto en el ascenso de China, la seguridad nacional y el imperio de la ley.

Además del caso de Huawei, ha habido otros casos en los que el gobierno de los Estados Unidos ha intentado aplicar la justicia de brazo largo aunque sin éxito, lo que demuestra que la justicia de brazo largo no siempre resulta del todo favorable en todos los casos desde la perspectiva de los Estados Unidos.

No hay duda de que en los Estados Unidos la justicia de brazo largo se explota en todos los aspectos. Los casos más recientes, como se indicó anteriormente, representan la interpretación unilateral actual de la justicia de brazo largo y su prevalencia. El principio de jurisdicción hace hincapié en la capacidad del gobierno de los Estados Unidos de controlar y regular las prácticas empresariales y comerciales extranjeras sin posibilidad de apelación. Desde una perspectiva académica, resulta sorprendente que un estado nación pueda otorgarse tal autoridad sin el contrapeso de la rendición de cuentas ante la comunidad internacional. La necesidad de una justicia de brazo largo en una sociedad más globalizada es evidente, pero todavía no se ha establecido el marco de un «imperio de la ley». Desde un punto de vista práctico, resulta conveniente hacer una advertencia. Las empresas extranjeras que realicen negocios internacionales y que potencialmente puedan ser examinadas por la inspección estadounidense deben tener muy en cuenta los requisitos obligatorios de la legislación estadounidense.

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